En su vuelo libre crean juntos, no atados. Ninguno ejerce poder sobre el otro, siempre serán libres de volar lejos del otro si el tiempo cambia y es lo apropiado. Se aman por encima de tener que estar juntos, se aman respetando y construyendo juntos o separados.

Esos espacios en los que sus vuelos se juntan son multicolores, y el común se ilumina y se crea desde su amor y su respeto. Son plenos y libres y se reconocerán eternamente, más allá del tiempo.

No fue fácil entender el camino del común y del amor. Todo llevó trabajo, pero la honestidad les ayudó a despejar fantasmas de la cabeza, a escuchar el sentir de sus corazones de pájaros y a agitar las alas para vencer el viento. Y se encontraron, y aunque el trabajo es diario y la plenitud es eterna.