En verano, el canto del colirrojo rompe, primero y con suavidad, el silencio de la noche, y poco a poco comienzan a despertarse los gorriones y el resto de las pequeñas aves, para unirse con su piar.

Estarcido con plantillas recortadas.
Gouache sobre papel Canson

Esta es una obra homenaje a Kenojuak Ashevak