Vecinos del Pisuerga, llegan volando, como sombras negras, muy negras y grandes, aterrizan jobiales en el agua, se asean un poco, airean sus plumas y se disponen a sumergirse buceando en el río. Les pierdo de vista mucho rato, tanto que me hace pensar que me he perdido algo, que ya han salido del agua y no lo he visto. Casi ni parpadeo para no perdérmelo. Luego salen, orgullosos, sacuden a veces sus alas, posados en la superficie, flotando y vuelta a empezar. Me dejan asombrada.