El aullido de lo salvaje, de las semillas de la propia Vida. Ellos lo sienten en sus patas, que escuchan el subsuelo, que entienden el idioma de los substratos. Tierra les habla y lo transforman en sonido. El Aullido se dibuja en la noche recuperando su espacio, volviendo a las estrellas de donde vinieron las materias de la Tierra.

Esta imagen me levantó una madrugada de la cama. Las sombras de los lobos vinieron a contármelo en un sueño y ya no pude dormir hasta que no lo saqué de los lápices despiertos (más que yo a esas horas), así lo descubrí desde la hoja en blanco.