Nada puede salir siempre bien, ni siempre mal. Las expectativas sobre las cosas que emprendemos pueden dar lugar a pensamonstruos que nos paralizan o nos meten prisa.

Cualquier expectativa basada en el miedo es una distorsión del pensamiento y de la percepción y es especialmente paralizante para los proyectos que emprendas, puede hacer que cometas graves errores por impaciencia o que jamás des el paso para realizarlos.