Estamos pisando el suelo, el hummus de nuestros antepasados. De aquellos árboles que trataron de crecer en la roca viva de la inerte Tierra antigua y no lo consiguieron. Pero sus restos orgánicos, al ir cubriendo la roca, fueron el agarre de los árboles que les siguieron. Que nutriéndose de su hummus consiguieron prosperar.

No imaginamos, ni somos conscientes de todo lo que debemos a quienes nos antecedieron, a los que nos cedieron el relevo, en cuyo hummus germinamos y germinaron nuestras ideas. Que no son mías, ni tuyas, son de nosotros y en ese nosotros están ellos también, todos los que lo intentaron, los que pusieron su parte, su capa de hummus.

Honrar ese hummus es honrar también todos los fracasos y darnos cuenta de que en realidad no  fueron fracasos porque su intención pervive hasta nosotros. No existe el fracaso en el “Nosotros”, en la larga línea del tiempo. Todo tiene un porqué y es alimento para algo, nada se pierde aunque en nuestra corta vida no podamos ver toda la perspectiva del tiempo.

Elaborado artesanalmente con acuarela sobre papel japonés de Awagami, y de Sastres Paperers del Molí de la Farga.