Mantener una variedad cromática de pensamientos, imágenes, sonidos, experiencias que nos inspiren y formen parte de nuestra biblioteca creativa.

Títeres flores

Ayer con Isaac González San José (@diezovejas) reflexionábamos fugazmente, es decir, con ganas de profundizar pero presionados por las responsabilidades de lo urgente, sobre la necesidad cada vez mayor de tener estímulos visuales externos fuera del ecosistema “mi pantalla y yo”. La necesidad vital de procurarnos un tiempo para nutrirnos creativamente de otras fuentes, o de las mismas fuentes por las que discurre agua nueva.

Comentábamos la importancia de dejar a un lado el ordenador y sumergirnos en lo matérico. Trabajar con las manos nos recuerda el ritmo natural de la mente, un ritmo en el que nos da tiempo a “jugar” con lo cotidiano, donde la mente encuentra relax y también soluciones en los pensamientos que se generan mientras las usamos para crear, dibujar, estampar, encolar, cortar…

Hay un aprendizaje intrínseco a esa experiencia material, gestual, táctil que no está en mi vivencia digital, que nos reconecta tal vez con nuestra naturaleza salvaje

Me doy cuenta de la importancia de recuperar la vista fuera de la pantalla y el tacto de la materia en la piel. La importancia de los errores que se comenten en lo material, ya que no se pueden deshacer (no hay un “Ctrl+Z”). Hay un aprendizaje intrínseco a esa experiencia con lo material, lo gestual, lo táctil que no está en mi vivencia digital, que nos reconecta tal vez con nuestra naturaleza salvaje, con el ingenio, la inventiva, el modo de aprender y reconectar las neuronas que mantienen nuestra mente ágil, o jovial más bien.

Jugar con lo material como experiencia, como aventura, como estructura vital

Detalle obra PopUp #NoDigiPack @la_oveja_estelar

En La Oveja Estelar desarrollamos el #NoDigiPack jugando

Sintigo y Ye volando

Jugando diseñé el títere de origami para Sintigo.

Pienso en cómo recuperarme un poco cada día de las heridas de lo digital y del artificio de su ritmo. Pienso en jugar con lo material, jugar como experiencia, como aventura, como estructura vital y no pienso dejar de jugar aunque pese lo urgente porque además me ayuda a solucionarlo.

El juego creativo nutre y alimenta el fuego creativo.

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