Envolver cosas en tela puede resultar un poco raro para los que hemos nacido (o casi) en la era del plástico, pero antes, nuestras abuelas y bisabuelas usaban  telas, trapos, saquitos de tela, para envolver cosas.

Estos hatillos de origami, parecen tener su origen en Japón, donde envolver cosas en tela es una antigua tradición, un arte que se llama furoshiki. Pero esta misma idea de plegar un rectángulo de tela de modo que forme un hatillo bien pueden haberlo usado nuestras antepasadas sin tener que irnos tan lejos.

Los hatillos sirven para envolver pequeños y medianos objetos:  el almuerzo, costura, juguetes, herramientas… son muy prácticos y sustituyen en algunos casos a las bolsas de plástico.

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HATILLO MARTIN OK-W

Los escogí como base para la creación de un producto de arte aplicado y asequible, usándolas como lienzo para estampar diseños inspirados en los habitantes del Pisuerga un proyecto homenaje que estoy desarrollando, del que puedes leer más aquí.

Las telas que utilizo para crearlas son tejidos naturales (algodón o lino) y están decoradas con diversas técnicas de estampación y teñido manual o con impresión directa.

Mi objetivo es que el arte cotidiano se ponga al servicio de la divulgación y el cuidado de aquellas causas que así lo merecen, y estos hatillos nos sirvan de recordatorio diario, como punto de conciencia, de esa causa.

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