En el fluir de lo invisible flotan “nubes” como “proto-pensamientos” dispuestos a ser pensados por cualquier mente. Estos proto-pensamientos vibran, como si fueran una onda. La mente atrae estas ondas, la mente tiene su propio ciclo de respiración de la que extrae su alimento, y así alimentada por los pensamientos despliega todo su potencial creativo.

Mi objetivo es respirar mis pensamientos sin secuestrarles, sin identificarme con ellos, sin hacerles mis salvadores o mis peores enemigos. Cuando alguna vez lo he conseguido he podido saborear su verdadera naturaleza y la mía.