Oí tu aullido desde muy lejos, se me encogió el corazón. Saliste de mis lápices, asomándote a la hoja de papel. Quise rescatarte antes de que comenzara la cacería, y el Miedo se vistiera de metal.

Cualquier razón vale para exterminar lo salvaje, para no mirarse dentro y ver tus agujeros, tenemos miedo a nuestro lado salvaje, nuestro lado esencial, porque sólo mirarlo nos supondría soltar muchas cómodas mentiras a las que nos hemos encadenado. Te plantaste en mi mente, no había furia, tal vez un interrogante ya contestado, había presente.

Lobo ibérico detalle. Apuntes. Estela Labajo Duque Lobo ibérico detalle. Apuntes. Estela Labajo Duque