Los pensamientos, dentro ya de mi sistema mental, adquieren una voz propia dependiendo del alimento que yo les de de forma consciente o inconsciente según mis creencias. Lograr armonizar todas las voces (como se fuera un coro) para que canten al son de mi voluntad es un trabajo que requiere mucha atención y honestidad.

Me creo que soy siempre la misma persona y eso no es cierto, me creo sólo una parte de mi, y no considero que soy más bien una reunión de ideas, anhelos y opiniones. Ignorar esta tendencia me genera mucho sufrimiento y me impide observar las cosas tal como son para adentrarme más en lo que realmente sucede.