Todos los pensamonstruos quieren ser liberados de nuestro sistema mental y volver a su fluir. Como toda agua estancada, encerrada, sin movimiento alguno, se pervierte, o todo el aire cerrado puede volverse tóxico o se agota. El proceso de liberar un pensamonstruo es simple, pero no sencillo y depende de cada pensamonstruo y de cada persona, como podemos ir descubriendo. Pero todos los pensamonstruos te dan la clave para liberarlos si les escuchas. Entonces ellos vuelven a la “nube de proto-pensamientos” y a ti te dejan irradiando sabiduría.

Para escuchar a un pensamonstruo necesitas ser honesto contigo mismo, comprender el poder del miedo y ser valiente para liberarte de él una y otra vez. Lo nuestro es también un fluir, no es nuestra naturaleza estar estancados ni paralizados, el miedo es aquello a lo que debemos conocer y trascender para entender nuestro propio movimiento.

Los pensamonstruos son, al fin y al cabo, otro modo de observación y autoconocimiento de uno mismo, de nuestros patrones mentales y juicios personales, y de los más oscuros secretos de nuestro ser que maquillamos (de muchas maneras distintas) para mostrar otra cara al resto de personas, por miedo a que si nos mostramos tal como somos no seremos amados. Y por miedo a no saber amar con honestidad a los otros.

El amor es la herramienta para trascender al miedo, pero nos da miedo amar, hay todo un ejército de pensamonstruos colectivos (creados entre todas las mentes) entorno a esa idea.