Para representar algo tan complejo como es la dinámica del pensamiento, era necesario plantear un escenario hipotético y sencillo que sirve como base sobre la que se fundamenta y se comunica el proyecto de los Pensamonstruos.

Un escenario planteado para observar las dinámicas de nuestra mente y acercarnos más a la comprensión de nosotros mismos, ser más dueños de nuestra propia voluntad y estar atentos para mantenerla.

PLANTEAMIENTO

El Pensamiento

Naturaleza del pensamiento

Pensar es inevitable como respirar. Un pensamiento se piensa o no se piensa, pero no puede pensarse a medias, ni “despensarse”, aunque sí puede transformarse o ser sustituido por otro pensamiento.

¿Cual es el objetivo del pensamiento? Es el alimento de la mente, es un proceso natural. Estimula nuestra creatividad, curiosidad y conocimiento, puede entrenar nuestra voluntad, nuestra comprensión global y nuestra libertad.

Todos los pensamientos son neutros en origen y todos los pensamientos encierran un aprendizaje.

La mente respira pensamientos

La mente respira pensamientos igual que los pulmones respiran el aire. El aire, existe fuera de nuestros pulmones y así también los pensamientos, antes de ser pensados, flotan como nubes invisibles, como “protopensamientos“.

Si la mente los inspira lo natural es que los expire también. La naturaleza del pensamiento es fluir como el aire.

Por tanto, al igual que el aire en los pulmones, un pensamiento no se puede retener mucho tiempo en la mente sin que eso tenga unas consecuencias naturales.

La Emoción

Relación entre pensamiento y emoción

Una vez que el pensamiento entra en nuestro sistema mental, inevitablemente y de forma automática, le asociamos a determinados recuerdos e ideas, no podemos ver el mundo sin compararlo con nuestra biblioteca interna de asociaciones.

Así, etiquetamos un pensamiento en función de nuestros acuerdos y recuerdos, basados en nuestras anteriores experiencias o educación. Por lo tanto cada uno tiene una forma particular de pensar y de reaccionar en el mundo. Reitero que esto ocurre de forma automática e inconsciente, es una dinámica muy antigua que hunde sus raíces en nuestro modo de aprender en el mundo y evolucionar.

Esa etiqueta automática genera también de forma automática un impacto en nuestra emoción, que nos hace reaccionar o no, de un modo u otro a ese pensamiento procesado.

Esa emoción puede generarnos una tensión particular. No me refiero a la sana tensión de estar atento, concentrado o precavido, si no a una tensión que nos genera miedo o un miedo que nos genera esa tensión.

Esa tensión-miedo provoca una especie de bloqueo en el fluir natural del pensamiento y este se queda enganchado a nuestro sistema mental, alimentándose de esa tensión generada.

Un pensamiento estancado se va degenerando mientras siga sometido a esa tensión de la cual se retroalimenta y se convierte en pensamonstruo.

La Tensión-Miedo

En el escenario de observación planteado, hay dos tipos de miedos primarios, de los cuales se derivan todos los demás. De modo que el trasfondo final de todos los miedos de los que se alimentan nuestros pensamontruos se encuentra en cualquiera de estos aquí señalados.

Miedo a carecer de amor:

  • Propio
  • De otros

Miedo a carecer de control:

  • Propio
  • Sobre otros
  • Sobre situaciones

Pensamiento + Tensión-Miedo = Pensamonstruo

Un pensamonstruo es un pensamiento sobrealimentado por el miedo.

Como es pensamiento, su naturaleza le llama a fluir y regresar a su fuente, como el aire que no puede ser retenido en los pulmones por mucho tiempo. Pero esa tensión-miedo que nos causa le impide marcharse cada vez que lo pensamos y, cada vez que nos quedamos enganchados en él, podemos atraparlo más, y hacerlo más y más grande.

Los efectos

El pensamonstruo provoca en nosotros unos efectos que podemos observar, en ello se basan los talleres del observatorio. Rastreando con voluntad esos efectos, como quien sigue un rastro de migas de pan, llegamos a la tensión-miedo inicial que nos cuenta la verdad de lo que nos sucede y nos habla un poco más de nosotros mismos y puede liberar al pensamonstruo.

Cada vez que repensamos un pensamonstruo tenemos la oportunidad de dejar de alimentarlo con nuestra tensión y liberarnos. Para lo cual, primero hay que querer ver con honestidad y estar dispuesto a comprender esa tensión-miedo, cuyo mensaje no suele ser cómodo de asumir, pero sí liberador.

Aprendizaje. ¿Qué hace falta para observar un pensamonstruo?

Voluntad

Tu propio modo de entrenar tu voluntad de observación. La voluntad debe estar limpia de expectativas (si no generará nuevos pensamonstruos). Debes saber fluir y ser constante, como el caudal de un río, y avanzar con serenidad y firmeza como un árbol fuerte. Entrenar tu voluntad debe ser un camino que cuide de ti en la propia búsqueda, pero que no te distraiga de tu objetivo. Tu voluntad es lo que te lleva, en este escenario, a reconocer a tus pensamonstruos.

Atención

Sin la atención nos desviamos una y otra vez de nuestra voluntad, es como un “músculo” que hay que entrenar. La atención sólo puede tener lugar en el presente. La vida automática sucede al margen de nuestra atención y nuestra voluntad, como una barca que fluye a través de un río sin control. La voluntad y la atención son el timón de nuestra barca.

Comprensión

Hay una razón por la que tenemos miedo de ese pensamiento que nos ha generado el pensamonstruo, y esa razón no es agradable de conocer, ni de reconocer. Normalmente trata de temas profundos de tu ser que no son sencillos de asumir. Por ello es importante que desarrolles en tu día a día cierta comprensión hacia tí mismo y hacia los demás (que tienen sus propias batallas), para poder asumir lo que el miedo que alimenta tu pensamonstruo quiere contarte de ti.

El humor

El humor es una de las herramientas que propongo, para no quedarnos atrapados en el drama al acercarnos a las sombras de nuestro ser. No hablo del humor que vanaliza lo que sucede, o se usa como escudo para no mirar esas sombras, burlarse de ellas o autocompadecerse, ya que todo eso no nos lleva a donde queremos ir.

Hablo de cierto humor-inocencia, crudo y honesto, pero que te ayuda a ver el miedo inicial y la situación actual, y te devuelve comprensión.

Este tipo de humor nos permite ver con cierta perspectiva, lo que nos sucede, algo totalmente necesario cuando los temas son especialmente densos. Si no salimos de esa densidad no podremos observarla, ni comprenderla, porque sólo veríamos la densidad a nuestro alrededor.

Los Pensamonstruos son inevitables.

Pertenecen al propio sistema de la vida, al respirar de la mente, al sentir de nuestro corazón, a nuestras creencias, al modo en que experimentamos y aprendemos más sobre nosotros mismos y el mundo que nos rodea.

Pero podemos conocer su dinámica y observarles para poder vivirlos desde un lugar menos dañino, más comprensivo para nuestro ser.

Aprendiendo de ellos lo que dicen de nosotros, nos señalan las claves para conocernos mejor y comprendernos unos a otros.

Vídeo resumen del Escenario de Observación

¿Y si la mente respirara pensamientos
como los pulmones respiran el aire?

En el fluir de lo invisible flotarían nubes, como “protopensamientos“, dispuestos a ser pensados por cualquier mente.

Si la mente los inspira, lo natural es que los expire también.

Pero si la emoción que nos genera, nos crea tensión <miedo> los pensamientos se quedan enganchados, dando vueltas en nuestro sistema mental que les impide expirar. Los pensamonstruos se alimentan del miedo.

Pero si consigo averiguar el origen de mi miedo, puedo dejar de alimentarlos, y dejar que el pensamiento vuelva a fluir como el aire.

TALLERES Y EVENTOS. Relacionados con el proyecto